domingo, 10 de marzo de 2013
El PSOE como problema
Lo peor que le podía pasar al PSOE es lo que le está pasando: que prácticamente nadie, más allá de su militancia más entusiasta y de quienes se encargan ahora de defender sus propuestas desde la oposición, se lo imagine gobernando. Cuando eso ocurre, cuando un asunto tiene que ver más con los sentimientos que con la realidad objetiva, hay poco que hacer. Que con la que está cayendo, cueste imaginar al Partido Socialista gobernando, permite aventurar que se puede llegar a conformar una buena oposición pero poco más. Conozco a gente que, incluso ahora, no votaría al PSOE aunque lo haya hecho en momentos que podrían llegar a compararse con el actual. Hay quien llega a imaginar que el PSOE, e incluso el PSIB, puede alcanzar algún gobierno. Ha pasado en Ponferrada, podría pasar en alguna comunidad y, también aquí, sucedió en épocas pasadas. Pero, a la larga, ese tipo de atajos, se demuestran totalmente inútiles.
jueves, 7 de marzo de 2013
La maleta del 8 de marzo (La epopeya de las mujeres contada en los días del Govern de hombres)
Hubo una vez un país en que cada 8 de marzo, como el de este año, era casi una obligación salir a pasear con la misma maleta. Era uno de los pocos países del mundo sin mujeres en el Gobierno. Y eso que, años atrás, las mujeres estuvieron en primera línea y hasta consiguieron remover estructuras que parecían inamovibles y pusieron las bases para una transformación de las costumbres yel modo de actuar que luego se incorporaron a la leyes. Aquel país, región o comunidad autónoma, se llamaba Baleares. Y aquel movimiento de la mujeres que, cada 8 de marzo, salía con su maleta cargada de argumentos y pequeñas victorias, se llamó feminismo.
Hola, pasen y vean parte de lo que contiene esa maleta. Quizá coincidirán, o no, que resulta totalmente incompresible que exista un gobierno sin mujeres a estas alturas del siglo. Baleares fue pionera en la lucha por el poder de las mujeres. Llega otro 8 de marzo, quizá hay espacio para la reflexión y para preguntarse si aún es momento para seguir reivindicando como hace más de 30 años.
El texto es largo y sólo se centra en cómo empezó todo esto.
Aunque al iniciarse la transición la mayoría de partidos políticos de la izquierda de las Islas crearon grupos específicos para mujeres y llevaron a sus primeros programas electorales las reivindicaciones del movimiento feminista, no fueron los partidos sino los colectivos de mujeres (y por lo que se refiere a Mallorca, la acción individual de éstas), quienes sentaron las bases de la profunda transformación que iba a producirse en todo el país y que en este 2013 todavía no se ha completado y hasta corre el riesgo de retroceder.
La Assamblea de Dones, el Colectivo Pelvis, Cotorras Alegres, el GAD, libros como el Cuaderno Feminista, revistas como Lluc, manifestaciones como las que se celebraron en Palma tras el asesinato, en 1979, de una guía turística holandesa, la apertura y posterior clausura del primer centro municipal de planificación familiar o la imposibilidad de que cuajara un partido feminista son algunas de las referencias que definen la lucha de las mujeres en Balears.
Las Naciones Unidas eligieron el año 1975 como Año Internacional de la Mujer pero en España, y en Balears, ese fue, sobre todo, el año de la muerte de Franco. Las mujeres ya habían empezado a organizarse antes pero 1975 es una referencia obligada para poner un punto de partida al feminismo.
Con anterioridad se habían constituido en las Islas dos organizaciones “de mujeres” (la Assocciació de Dones Empresarias y, a finales de los sesenta, una asociación de consumidoras, Nuredduna) y aunque la incipiente oposición al franquismo servía de encuentro a las mujeres más comprometidas, sólo después de la muerte del dictador se celebraron dos encuentros decisivos: las primeras Jornadas Feministas de Madrid y , en Barcelona, las Jornadas Catalanes de la Dona. Consecuencia de ambas reuniones fue la creación en Palma de la Associació de Dones de Mallorca.
Aunque la sociedad de Baleares, especialmente la de Mallorca es básicamente matriarcal (un dato que siempre se ha utilizado como coartada por parte de la población masculina) , lo cierto es que el año de la muerte de Franco, la realidad insular no se diferenciaba demasiado de la que podía vivirse en otras provincias españolas.
Un informe del gabinete de estudios sociológicos Gadeso, publicado en 1975 y citado por Esperanza Bosch, (Historia de les Dones als Països Catalans) constataba que para un 56% de las mujeres su papel más relevante era casarse y ser una buena madre de familia.
Este era el punto de partida de un movimiento, el movimiento feminista que aun antes de nacer como tal, tuvo que enfrentarse a dos situaciones contrapuestas: de un lado, el inmovilismo de la derecha y, de otro, las dudas de la propia izquierda. ¿Era más importante conseguir la democracia y que se celebraran elecciones o había que ocuparse primero de liberar a la mujer?
La Associació de Dones de Mallorca, a la que se sumaron mujeres de todos los partidos de izquierda, además de sindicalistas, empresarias y profesionales de diversos ámbitos, sirvió ya para afrontar este primer debate.
En ese foro, y a la vez que se discutía su posicionamiento “como mujeres” ante cualquier tipo de movilización de la época, se abordaron todos los puntos de vista y se armaron discursos y estrategias para abordar los retos más urgentes: divorcio, aborto, liberalización sexual, salud y organización política.
Al igual que sucedió en otros puntos del Estado, la propuesta de unificar todo el programa feminista en un solo partido, según el modelo de Lidia Falcón, no llegó a cuajar en las Islas. Unas optaron por la militancia en partidos y otras orientaron su causa a la salud y a la planificación familiar. Todo iba muy deprisa e incluso años después puede sorprender la intensidad de las discusiones e incluso las propuestas para darse a conocer.
Pese a que todos los partidos y después los sindicatos, se apresuraron a formar grupos de mujeres, “las feministas” consiguieron su proyección pública al margen de los partidos, incluso provocándoles. Hay dos ejemplos significativos: el Colectivo Pelvis y Las Cotorras Alegres. No se puede abordar el feminismo de la transición, sin estos dos referentes.
El Moviment Feminista Independent, escisión de otro grupo feminista, es más conocido por el nombre que adoptó su publicación, Las Cotorras Alegres. Estaba promovido entre otras por Teresa Mayol, Dolores Montero y, básicamente, por Teresa Nieto, vinculada a la lucha sindical y que llegó a reunir a 18 mujeres en permanente activismo, entre ellas “tres madres solteras”, según explicaba ella misma en la prensa de la época. “El opresor es el sistema capitalista”, “todos los partidos tienen en este momento un carácter machista”, se explicaba desde una publicación en la que la libertad sexual se presentaba como una necesidad inmediata.
Los dos grupos, el que editaba Las Cotorras Alegres y el otro grupo que surgió casi simultáneamente, el Colectivo Pelvis (que en principio iba a llamarse Colectivo Clítoris) mantenían propuestas divergentes aunque cuando cerró la publicación de Las Cotorras Alegres hubo muestras de solidaridad.
En el origen de Pelvis estaba la mano de Leonor Taboada, periodista argentina experta en salud, que llegó a España en 1973 y que tras pasar por Barcelona y Madrid, se instaló definitivamente en Mallorca, para convertirse en una de las figuras fundamentales del feminismo, no sólo de las Islas sino , en general, de toda España.
Autora del Cuaderno Feminista (1978), había colaborado en Estados Unidos con el Colectivo de Mujeres de Boston, encargándose de la edición para la población hispanohablante, y luego de la versión para España, de la que se considera “Biblia del feminismo”, el libro “Our Bodies, our selves” , en castellano “Nuestros Cuerpos, nuestros Vidas”.
Taboada,; la galerista y activista política, Nini Quetglas; la ginecóloga (en la época, estudiante de medicina) Jimena Jiménez, y la terapeuta Malén Cirerol fundaron el Colectivo Pelvis en 1976, en plena ebullición política y de demanda de nuevos espacios de comunicación. Este colectivo, que años después se reconvirtió en la Associació de Dones per a la Salut y más tarde en la Asociación de Mujeres para la Salud (de ámbito estatal) , puso las bases de lo que luego fue la planificación familiar y la atención integral de las mujeres.
Su primeras reuniones se celebraban en domicilios particulares y el modo de contactar con ellas era el boca a oreja. Mujeres de diferentes estratos sociales acudían a las reuniones en las que, por ejemplo, se enseñaba a las mujeres a observar su vagina con un espéculo y se facilitaba orientación sexual y médica. En el activismo de Pelvis, que no se limitaba sólo a Balears (dieron conferencias por todo el país), y en su modo de actuar está el origen de los centros de planificación que se pusieron en marcha cuando los socialistas llegaron al poder municipal (1979).
.
Las feministas del Grupo Pelvis habían irrumpido en la primera campaña electoral, la de 1977, como una opción al margen de los partidos. De hecho, “las pelvis”, que es como se autodenominaban, estuvieron presentes en todos los grandes mítines que se celebraron en la capital balear.. Acudieron a los actos públicos de Fraga, de Carrillo, de González y de Tierno Galván y en todos exhibían su pancarta: “las mujeres no tienen partido”, lo que provocaba cierta incomodidad de las “políticas” nucleadas en torno al PCE y los partidos de su izquierda. En 1978 se constituye el Grup d’Allliberament de la Dona (GAD), vinculado e impulsado en su nacimiento, por el Moviment Comunista de les Illes, y luego la Asamblea de Dones.
El feminismo tenía mucho de provocación. Las mujeres vetaban la presencia de los hombres, incluso de su compañeros de partido, que esperaban en la puerta. Las mujeres más comprometidas de esas organizaciones políticas también volvieron sus ojos a las formas de actuar de “las radicales” y con el tiempo se tejieron lazos de complicidad.
En general, con la excepción de la antes citada profesora universitaria Esperanza Bosch, pocas mujeres han contado por escrito la historia del feminismo en Baleares que, casi siempre, queda como nota a pie de página en los libros de historia.
Ninguna novedad si se tienen en cuenta que eso mismo ocurría, salvo excepciones, con los medios de comunicación. Dejaban poco espacio para las reivindicaciones de las mujeres y cuando lo hacían, era como si estuviesen observando fenómenos paranormales.
Las referencias para seguir el activismo feminista balear en la época de la transición (al margen de reseñas ocasionales en publicaciones como Vindicación Feminista) son escasas.
Hay que mencionar a las revistas Cort y Lluc (que en el 78 editó un monográfico titulado “La dona; de la submisió a la lluita”); a un programa radiofónico –hoy inimaginable, según sus protagonistas- gestionado por el Colectivo Pelvis en Radio Mallorca, en que las mujeres contaban a micrófono abierto sus experiencias sexuales y se respondían a diversas consultas, entre otras de planificación familiar y , en tercer lugar, dos iniciativas novedosas del diario Ultima Hora de Palma.
Este diario fue el primero que brindó una sección semanal al Colectivo Pelvis y en ella se publicaron artículos como el titulado “El Orgasmo Femenino”, que generaron gran polémica. También hizo un seguimiento específico de las mujeres en las campañas electorales de 1977 y 1979. La periodista Gina Garcías, comprometida con la izquierda y el feminismo, entrevistó a todas las candidatas, a las esposas de los candidatos y a las líderes del movimiento de mujeres.
Desde sus orígenes, la lucha contra los malos tratos a las mujeres fue otro de los objetivos del feminismo. La primera referencia que dan los medios de comunicación isleños de una concentración feminista para protestar contra el asesinato de una mujer es del 6 de febrero de 1979.
Días atrás, una guía turística que vivía en S´Arenal (la playa de Palma), había aparecido muerta. Tenía 25 años, se llamaba Cornelia Magdalena Arends y, según la descripción, de la que no se ahorraban detalles, “tenía muy cerca del corazón un cuchillo clavado hasta la empuñadura. Su cuerpo estaba desnudo, atado sobre la cama, con huellas de agresión en la cara, nuca y muslos. Las piernas mostraban huellas de haber sido atadas”.
La noche del 5 de febrero, unas 300 personas, en su mayoría mujeres, recorrieron en manifestación el trayecto que separa la Paza de Cort, donde se ubica el Ayuntamiento de la capital balear y la Plaza de España, el centro neurálgico de todas las manifestaciones en aquella época y aún ahora. La convocatoria partió del GAD y se desplegaron varias pancartas, entre ellas una con el lema “no somos vaginas, somos personas”. A la convocatoria se sumaron los partidos de izquierda, el Front d’ Alliberament Gay de les Illes Balears (Fagi) y el Colectivo Pelvis. “Estamos reunidas aquí para dejar constancia de que no nos resignamos” se leyó aquella noche entre velas en una escenografía como la que años después, seguiría reuniendo a las concentraciones en contra de los malos tratos a las mujeres y de la violencia de género. En aquella primera concentración se quemaron, además, ejemplares de la revista Interviú.
La manifestación de mujeres que más seguimiento ha tenido en Palma llegó años después y se dirigió “contra la izquierda”, concretamente contra el ayuntamiento socialista de la capital balear que en noviembre de 1985 decidió clausurar el centro de planificación familiar que había inaugurado cuatro años antes.
Después de las elecciones municipales de 1979, el consistorio había abierto un centro de “planning”, según el modelo de actuación presentado por la ginecóloga Reyes López y que recogía el concepto de salud y autoconocimiento de las feministas de Boston que adoptó en España el Colectivo Pelvis.
El “planning” figura en la memoria colectiva del feminismo de Mallorca que lo considera una revolución en la salud de las mujeres. Una dura campaña de la derecha conservadora (“las casas de putas ya tienen competencia”, llegó a escribirse en un periódico cuando se creó el centro) y enfrentamientos entre las concesionarias y el equipo de gobierno, que quería traspasar la gestión al Insalud para incluir la planificación en las consultas normales de ginecología de los centros de salud, terminaron con una decreto de cierre. Palma acogió una gran manifestación y el caso se arrastró durante años por los tribunales. La abogada Cristina Almeida llevó en nombre de las feministas la última fase del proceso.
Y llegamos hasta aquí, ante un nuevo Día de la Mujer. Y aún sigue habiendo gente que se pregunta por el sentido del 8 de marzo. Y sigue habiendo gente a la que le parece una tontería que ninguna mujer se siente alrededor de la mesa que cada viernes reúne al Consell de Govern de las Islas Baleares. También, el viernes 8 de marzo de 2013.
Hola, pasen y vean parte de lo que contiene esa maleta. Quizá coincidirán, o no, que resulta totalmente incompresible que exista un gobierno sin mujeres a estas alturas del siglo. Baleares fue pionera en la lucha por el poder de las mujeres. Llega otro 8 de marzo, quizá hay espacio para la reflexión y para preguntarse si aún es momento para seguir reivindicando como hace más de 30 años.
El texto es largo y sólo se centra en cómo empezó todo esto.
Aunque al iniciarse la transición la mayoría de partidos políticos de la izquierda de las Islas crearon grupos específicos para mujeres y llevaron a sus primeros programas electorales las reivindicaciones del movimiento feminista, no fueron los partidos sino los colectivos de mujeres (y por lo que se refiere a Mallorca, la acción individual de éstas), quienes sentaron las bases de la profunda transformación que iba a producirse en todo el país y que en este 2013 todavía no se ha completado y hasta corre el riesgo de retroceder.
La Assamblea de Dones, el Colectivo Pelvis, Cotorras Alegres, el GAD, libros como el Cuaderno Feminista, revistas como Lluc, manifestaciones como las que se celebraron en Palma tras el asesinato, en 1979, de una guía turística holandesa, la apertura y posterior clausura del primer centro municipal de planificación familiar o la imposibilidad de que cuajara un partido feminista son algunas de las referencias que definen la lucha de las mujeres en Balears.
Las Naciones Unidas eligieron el año 1975 como Año Internacional de la Mujer pero en España, y en Balears, ese fue, sobre todo, el año de la muerte de Franco. Las mujeres ya habían empezado a organizarse antes pero 1975 es una referencia obligada para poner un punto de partida al feminismo.
Con anterioridad se habían constituido en las Islas dos organizaciones “de mujeres” (la Assocciació de Dones Empresarias y, a finales de los sesenta, una asociación de consumidoras, Nuredduna) y aunque la incipiente oposición al franquismo servía de encuentro a las mujeres más comprometidas, sólo después de la muerte del dictador se celebraron dos encuentros decisivos: las primeras Jornadas Feministas de Madrid y , en Barcelona, las Jornadas Catalanes de la Dona. Consecuencia de ambas reuniones fue la creación en Palma de la Associació de Dones de Mallorca.
Aunque la sociedad de Baleares, especialmente la de Mallorca es básicamente matriarcal (un dato que siempre se ha utilizado como coartada por parte de la población masculina) , lo cierto es que el año de la muerte de Franco, la realidad insular no se diferenciaba demasiado de la que podía vivirse en otras provincias españolas.
Un informe del gabinete de estudios sociológicos Gadeso, publicado en 1975 y citado por Esperanza Bosch, (Historia de les Dones als Països Catalans) constataba que para un 56% de las mujeres su papel más relevante era casarse y ser una buena madre de familia.
Este era el punto de partida de un movimiento, el movimiento feminista que aun antes de nacer como tal, tuvo que enfrentarse a dos situaciones contrapuestas: de un lado, el inmovilismo de la derecha y, de otro, las dudas de la propia izquierda. ¿Era más importante conseguir la democracia y que se celebraran elecciones o había que ocuparse primero de liberar a la mujer?
La Associació de Dones de Mallorca, a la que se sumaron mujeres de todos los partidos de izquierda, además de sindicalistas, empresarias y profesionales de diversos ámbitos, sirvió ya para afrontar este primer debate.
En ese foro, y a la vez que se discutía su posicionamiento “como mujeres” ante cualquier tipo de movilización de la época, se abordaron todos los puntos de vista y se armaron discursos y estrategias para abordar los retos más urgentes: divorcio, aborto, liberalización sexual, salud y organización política.
Al igual que sucedió en otros puntos del Estado, la propuesta de unificar todo el programa feminista en un solo partido, según el modelo de Lidia Falcón, no llegó a cuajar en las Islas. Unas optaron por la militancia en partidos y otras orientaron su causa a la salud y a la planificación familiar. Todo iba muy deprisa e incluso años después puede sorprender la intensidad de las discusiones e incluso las propuestas para darse a conocer.
Pese a que todos los partidos y después los sindicatos, se apresuraron a formar grupos de mujeres, “las feministas” consiguieron su proyección pública al margen de los partidos, incluso provocándoles. Hay dos ejemplos significativos: el Colectivo Pelvis y Las Cotorras Alegres. No se puede abordar el feminismo de la transición, sin estos dos referentes.
El Moviment Feminista Independent, escisión de otro grupo feminista, es más conocido por el nombre que adoptó su publicación, Las Cotorras Alegres. Estaba promovido entre otras por Teresa Mayol, Dolores Montero y, básicamente, por Teresa Nieto, vinculada a la lucha sindical y que llegó a reunir a 18 mujeres en permanente activismo, entre ellas “tres madres solteras”, según explicaba ella misma en la prensa de la época. “El opresor es el sistema capitalista”, “todos los partidos tienen en este momento un carácter machista”, se explicaba desde una publicación en la que la libertad sexual se presentaba como una necesidad inmediata.
Los dos grupos, el que editaba Las Cotorras Alegres y el otro grupo que surgió casi simultáneamente, el Colectivo Pelvis (que en principio iba a llamarse Colectivo Clítoris) mantenían propuestas divergentes aunque cuando cerró la publicación de Las Cotorras Alegres hubo muestras de solidaridad.
En el origen de Pelvis estaba la mano de Leonor Taboada, periodista argentina experta en salud, que llegó a España en 1973 y que tras pasar por Barcelona y Madrid, se instaló definitivamente en Mallorca, para convertirse en una de las figuras fundamentales del feminismo, no sólo de las Islas sino , en general, de toda España.
Autora del Cuaderno Feminista (1978), había colaborado en Estados Unidos con el Colectivo de Mujeres de Boston, encargándose de la edición para la población hispanohablante, y luego de la versión para España, de la que se considera “Biblia del feminismo”, el libro “Our Bodies, our selves” , en castellano “Nuestros Cuerpos, nuestros Vidas”.
Taboada,; la galerista y activista política, Nini Quetglas; la ginecóloga (en la época, estudiante de medicina) Jimena Jiménez, y la terapeuta Malén Cirerol fundaron el Colectivo Pelvis en 1976, en plena ebullición política y de demanda de nuevos espacios de comunicación. Este colectivo, que años después se reconvirtió en la Associació de Dones per a la Salut y más tarde en la Asociación de Mujeres para la Salud (de ámbito estatal) , puso las bases de lo que luego fue la planificación familiar y la atención integral de las mujeres.
Su primeras reuniones se celebraban en domicilios particulares y el modo de contactar con ellas era el boca a oreja. Mujeres de diferentes estratos sociales acudían a las reuniones en las que, por ejemplo, se enseñaba a las mujeres a observar su vagina con un espéculo y se facilitaba orientación sexual y médica. En el activismo de Pelvis, que no se limitaba sólo a Balears (dieron conferencias por todo el país), y en su modo de actuar está el origen de los centros de planificación que se pusieron en marcha cuando los socialistas llegaron al poder municipal (1979).
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Las feministas del Grupo Pelvis habían irrumpido en la primera campaña electoral, la de 1977, como una opción al margen de los partidos. De hecho, “las pelvis”, que es como se autodenominaban, estuvieron presentes en todos los grandes mítines que se celebraron en la capital balear.. Acudieron a los actos públicos de Fraga, de Carrillo, de González y de Tierno Galván y en todos exhibían su pancarta: “las mujeres no tienen partido”, lo que provocaba cierta incomodidad de las “políticas” nucleadas en torno al PCE y los partidos de su izquierda. En 1978 se constituye el Grup d’Allliberament de la Dona (GAD), vinculado e impulsado en su nacimiento, por el Moviment Comunista de les Illes, y luego la Asamblea de Dones.
El feminismo tenía mucho de provocación. Las mujeres vetaban la presencia de los hombres, incluso de su compañeros de partido, que esperaban en la puerta. Las mujeres más comprometidas de esas organizaciones políticas también volvieron sus ojos a las formas de actuar de “las radicales” y con el tiempo se tejieron lazos de complicidad.
En general, con la excepción de la antes citada profesora universitaria Esperanza Bosch, pocas mujeres han contado por escrito la historia del feminismo en Baleares que, casi siempre, queda como nota a pie de página en los libros de historia.
Ninguna novedad si se tienen en cuenta que eso mismo ocurría, salvo excepciones, con los medios de comunicación. Dejaban poco espacio para las reivindicaciones de las mujeres y cuando lo hacían, era como si estuviesen observando fenómenos paranormales.
Las referencias para seguir el activismo feminista balear en la época de la transición (al margen de reseñas ocasionales en publicaciones como Vindicación Feminista) son escasas.
Hay que mencionar a las revistas Cort y Lluc (que en el 78 editó un monográfico titulado “La dona; de la submisió a la lluita”); a un programa radiofónico –hoy inimaginable, según sus protagonistas- gestionado por el Colectivo Pelvis en Radio Mallorca, en que las mujeres contaban a micrófono abierto sus experiencias sexuales y se respondían a diversas consultas, entre otras de planificación familiar y , en tercer lugar, dos iniciativas novedosas del diario Ultima Hora de Palma.
Este diario fue el primero que brindó una sección semanal al Colectivo Pelvis y en ella se publicaron artículos como el titulado “El Orgasmo Femenino”, que generaron gran polémica. También hizo un seguimiento específico de las mujeres en las campañas electorales de 1977 y 1979. La periodista Gina Garcías, comprometida con la izquierda y el feminismo, entrevistó a todas las candidatas, a las esposas de los candidatos y a las líderes del movimiento de mujeres.
Desde sus orígenes, la lucha contra los malos tratos a las mujeres fue otro de los objetivos del feminismo. La primera referencia que dan los medios de comunicación isleños de una concentración feminista para protestar contra el asesinato de una mujer es del 6 de febrero de 1979.
Días atrás, una guía turística que vivía en S´Arenal (la playa de Palma), había aparecido muerta. Tenía 25 años, se llamaba Cornelia Magdalena Arends y, según la descripción, de la que no se ahorraban detalles, “tenía muy cerca del corazón un cuchillo clavado hasta la empuñadura. Su cuerpo estaba desnudo, atado sobre la cama, con huellas de agresión en la cara, nuca y muslos. Las piernas mostraban huellas de haber sido atadas”.
La noche del 5 de febrero, unas 300 personas, en su mayoría mujeres, recorrieron en manifestación el trayecto que separa la Paza de Cort, donde se ubica el Ayuntamiento de la capital balear y la Plaza de España, el centro neurálgico de todas las manifestaciones en aquella época y aún ahora. La convocatoria partió del GAD y se desplegaron varias pancartas, entre ellas una con el lema “no somos vaginas, somos personas”. A la convocatoria se sumaron los partidos de izquierda, el Front d’ Alliberament Gay de les Illes Balears (Fagi) y el Colectivo Pelvis. “Estamos reunidas aquí para dejar constancia de que no nos resignamos” se leyó aquella noche entre velas en una escenografía como la que años después, seguiría reuniendo a las concentraciones en contra de los malos tratos a las mujeres y de la violencia de género. En aquella primera concentración se quemaron, además, ejemplares de la revista Interviú.
La manifestación de mujeres que más seguimiento ha tenido en Palma llegó años después y se dirigió “contra la izquierda”, concretamente contra el ayuntamiento socialista de la capital balear que en noviembre de 1985 decidió clausurar el centro de planificación familiar que había inaugurado cuatro años antes.
Después de las elecciones municipales de 1979, el consistorio había abierto un centro de “planning”, según el modelo de actuación presentado por la ginecóloga Reyes López y que recogía el concepto de salud y autoconocimiento de las feministas de Boston que adoptó en España el Colectivo Pelvis.
El “planning” figura en la memoria colectiva del feminismo de Mallorca que lo considera una revolución en la salud de las mujeres. Una dura campaña de la derecha conservadora (“las casas de putas ya tienen competencia”, llegó a escribirse en un periódico cuando se creó el centro) y enfrentamientos entre las concesionarias y el equipo de gobierno, que quería traspasar la gestión al Insalud para incluir la planificación en las consultas normales de ginecología de los centros de salud, terminaron con una decreto de cierre. Palma acogió una gran manifestación y el caso se arrastró durante años por los tribunales. La abogada Cristina Almeida llevó en nombre de las feministas la última fase del proceso.
Y llegamos hasta aquí, ante un nuevo Día de la Mujer. Y aún sigue habiendo gente que se pregunta por el sentido del 8 de marzo. Y sigue habiendo gente a la que le parece una tontería que ninguna mujer se siente alrededor de la mesa que cada viernes reúne al Consell de Govern de las Islas Baleares. También, el viernes 8 de marzo de 2013.
viernes, 15 de febrero de 2013
Extraterrestres
Ahora sé que, un día de estos, algún diario titulará en portada «Invasión extraterrestre. La Tierra atacada». Supongo que me percataré del titular mientras tomo café. Que lo miraré, lo leeré (quizá comprobaré si se incluye algún comentario editorial) y que, sin darle mayor importancia, pasaré al resto de noticias. La verdad es que hace algún tiempo que llevo dándole vueltas a la idea de que nuestra derrota comenzó el día en que nos robaron la capacidad de sorpresa. Nada de lo que viene ocurriendo desde hace algún tiempo parece ya una novedad. Lo he confirmado esta semana. La renuncia del Papa duró un día en portada. Cuando escribo, los noticiarios le dan vueltas a un caso de espionaje entre políticos y ni siquiera que caiga un meteorito en Rusia causa conmoción alguna. Que Bárcenas tenga 21 millones en Suiza o que un banco abra un proceso de desahucio por poco más de 300 euros viene a ser lo mismo. Una noticia devora a la otra con naturalidad pasmosa y si después de la reforma laboral nos atacan con otra, pasaremos página. Y si un día te dicen que hay que pagar por respirar tampoco te sorprenderá demasiado. Se ha impuesto antes la contrarrevolución que la revolución. Es decir: nos hemos dejado robar la sorpresa. Y, así, no hay quien avance.
Arcoiris, UH,16 febrero
Arcoiris, UH,16 febrero
miércoles, 6 de febrero de 2013
Juez
Eran tiempos sin digitales, aún no existía Facebook ni Twitter y casi bastaba una mano para contar las radios, las teles y los periódicos que seguían el día a día local. Quizá fue la primera vez que me pasé por los juzgados de Vía Alemania. El juez interrogaba a alquien relacionado con lo que luego se llamó Caso Calvià o Calviagate. Cuando el juez Castro abrió la puerta de su despacho y salió al pasillo, yo me acerqué a preguntrarle. Recuerdo, vagamente, que me lleve algo así como una bronca. Me vino a decir que los jueces no informaban en los pasillos. Se ve que ellos hablaban por autos, sentencias, interlocutorias y otros 'palabros' que no formaban parte de mi vocabulario básico. Desde aquella época el juez Castro no ha parado. Soy muy fan suyo. Como sólo soy hombre de principios, tengo empezadas un montón de historias que no me veo capaz de terminar. Incluso una sobre el secreto que esconde el inacabado palacio de congresos de Palma. Por eso me da tanta envidia que que juez haya escrito más de 500 páginas sobre Urdangarín. Si sumanos esas 500 páginas a otros relatos suyos (como La grabadora del Caso Calvià, El velódromo fantasma o El Palacete encantado) tenemos el embrión de una saga sobre la corrupción en Balears. Algo así como Sombras de Ley
(Versión Arcoris, 2 de febrero en UH)
(Versión Arcoris, 2 de febrero en UH)
sábado, 26 de enero de 2013
Metáforas
Aunque la tarde anterior haya diluviado, el viento te haya dejado el paraguas del revés un par de veces o el frío te haya impedido sacar las manos de los bolsillos, incluso para decir basta, siempre hay una mañana después. Una mañana que puede ser viernes (o sábado) y preludio de un día soleado que te ayuda a ver las cosas de otra manera. Cuando ya nada nos queda personalmente exaltante (Celaya), o te vas haciendo mayor, tiendes a fijarte en las pequeñas cosas (amanece y hace sol, las aguas vuelven a su cauce) y decides verlo todo como si fueran metáforas, a ser posible de buenos augurios. Pasa un coche a todo gas, levanta el agua del charco y no te moja. Buena señal, te dices. Toda una metáfora. Hace ya algún tiempo (posiblemente desde antes de que empezara 2013) que me ha dado por coleccionar las metáforas con las que me tropiezo por la calle. Han dejado de interesarme asuntos que antes me ocupaban (posiblemente eso es una metáfora de algo) y he aprendido a ignorar a quienes nada me aportan (supongo que también eso es otra metáfora). Como una hormiguita, recojo todo lo que veo por ahí y lo guardo por si un día me hace falta. Por ejemplo, para acabar este ‘Arcoiris’. Las metáforas nunca fallan.
(Ultima Hora, 26 de enero)
(Ultima Hora, 26 de enero)
domingo, 30 de diciembre de 2012
2013, El año del rearme
Una fecha cualquiera, un momento preciso. El 14 de mayo de 2012, por ejemplo. Aquel día me pasé toda la tarde probando mi nueva adquisición: una máquina de rellenar cigarrillos. De otro modo, el 14 de mayo de 2012 podría haber pasado a la historia como el día en que la presidenta de un viejo partido político que marcó el devenir político de las Islas se sentó por primera vez en el banquillo. Pero para mí, fue el día en que compré un artilugio con forma de grapadora y que servía para meter tabaco en cigarrillos que se venden vacíos. Aquel día de este año que ya se acaba, caí en la cuenta de que los tiempos estaban cambiando. Había empezado a comprar tabaco de liar como tantos otros mortales. Soy consciente de que he tenido mucha más suerte que decenas y decenas de amigas y amigos . Y , desde luego, muchísima más que la mayoría de personas que este año han tenido que adaptarse a una nueva realidad. Este año, y también el anterior, nos ha servido para presenciar algo que sólo habíamos imaginado a través de fábulas futuristas: hemos visto cómo un sistema se desmorona sin que sepamos qué vendrá después.
Este 2012, como ya empezó a ocurrir el 2011, nos han intentado domesticar. Han pretendido meternos miedo en el cuerpo. Nos hablaban de un rescate cuando querían decir que nos tomaban como rehenes. Nos han dicho que todo lo que habíamos vivido, y hasta bebido o soñado, era mentira. Veo a mucha gente resignada (a mucha, a mucha y a mucha) pero, también, veo a gente que no se resigna. Y que cada día se levanta con la idea de que todo cambiará. Cuando ya nada nos queda, personalmente exaltante (Celaya), más se palpita y se sigue más acá de la conciencia. Y hoy, que pasó revista a este año que termina, miro a mi alrededor y veo que tengo un ramillete de personas próximas (algunas descubiertas gracias a la redes sociales) que forman parte de ese selecto grupo que está aprendiendo a reinventarse cada día. Ayer me encontré a una gran periodista, a la que echaron de su periódico (de la misma empresa que a mí me paga) y que ha montado una web para dar voz a los movimientos sociales. Me contó que ha hecho de comercial, que, incluso, ha vendido lotería por teléfono. Y podría hablar de otros amigos y amigas que han montado bares, que han vuelto al instituto o las clases, que han intentado dar vida a nuevos proyectos, que siguen defendiendo los mismos ideales que cuando tenía nómina, que han reforzado sus compromisos aunque sigan buscando qué hacer a partir de ahora y que se siguen levantando cada día para construir un futuro más prometedor.
Este año nos ha cambiado. Hemos pasado por momentos buenos y por momentos malos. Estamos aprendiendo a verlo todo de otra manera. Yo mismo me inventé un coraza para estos tiempos se desasosiego, la llamé Blogquiñeni y ahí me refugio cuando tengo necesidad. Los mejores viajes son a nuestro interior y, si además, los podemos compartir son una odisea. Me veo capaz de entender el lenguaje de los gatos y cada vez me interesan más las pequeñas cosas. Me gusta admirar a la gente que lo merece y he aprendido a ignorar a quienes no me aportan nada. Por eso me veo con fuerzas para enviar un mensaje colectivo de confianza en el nuevo año a todas las personas que significan algo para mí. Feliz año y gracias por estar ahí. Ahora sé que 2013 será el año del rearme. Que buena falta nos hace.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Calahorra
Estoy dedicando el final de año a sorprenderme a mí mismo. La noche del jueves, sin ir más lejos, daban El Cid por La 1. Y yo me la puse en versión original. Qué sensación oír a Charlton Heston encarándose con el rey de Aragón y retándole, en correcto inglés, a que dijera públicamente «de quien es ahora Calahorra». En realidad, el Cid, pronunciaba ‘Calahora’, suavizando la ‘r’, pero la lucha soberanista por Calahorra, en estos tiempos que corren y en inglés, me parece de lo más extraordinario que he presenciado en estos últimos días de año. Volveré a repetir esta experiencia impagable. También me sorprendí, el otro día, intentando descifrar el lenguaje de los gatos. Me quedé extasiado viendo como la gatita observaba, al otro lado de la ventana, a un gato callejero que maullaba. Y qué decir de su hermano gato. Trato de explicarle que cuando me mira con los ojos muy abiertos, como asustado o sorprendido, me recuerda mucho a un conseller del actual Govern. Abriré un cuaderno sobre el comportamiento humano de los gatos. Con todo, lo que más me ha sorprendido a mí mismo es las veces que he leído una crónica periodística sobre la muerte de la cigüeña Max, que portó a lo largo de su vida un localizador para describir la ruta de las aves migratorias. Intuyo que mis prioridades están cambiando.
(Arcoiris, 29 de diciembre 2011)
(Arcoiris, 29 de diciembre 2011)
viernes, 9 de noviembre de 2012
La huelga de 'El País'
Estoy más bien triste. A finales de los 70, e incluso en los 80, una huelga como la de "El País", hubiera sido un éxito. La lucha del personal por el reconocimiento de sus derechos se hubiera notado en la calle: nuestro periódico de papel ('El País' siempre fue nuestro) no habría salido a la calle. Todo ha cambiado mucho: la era de los digitales y las nuevas tecnologías anula el efecto práctico de las huelgas. Muchas de mis amistades ni siquiera se han enterado de que 'El País' estaba en huelga. Se han metido en internet han ojeado los titulares del diario de papel sin reparar en la protesta. Me duele decirlo. No pintamos nada.
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