Fumaba un cigarrillo tras otro. Y lo sostenía entre los labios incluso hablando por teléfono. Se sentaba a mi lado cuando estábamos en el 'Baleares'. Era, además, la corresponsal de 'Diario 16' y, a cierta hora de la tarde, cogía el teléfono, marcaba un número y la oía decir: 'Con Madrid, un cobro revertido'. Luego la pasaban con una secretaria y dictaba su crónica. Podía ser que en aquellos años locos, los ochenta, luego nos bajásemos al bar del periódico o hasta que nos subieran alguna copa a la Redacción. Todo era muy diferente de ahora. A Mariló, que hoy cumple años (y yo utilizo este escrito para felicitarla), la bautizó Jaime Jiménez como 'la Praviana'. Pero a mí me gustaba llamarle por su apellido, Suárez: 'Hola, Suárez', 'qué pasa Suárez'. Llevaba una gafas redondas; creo recordar (si es que no me lo invento) que alguna vez se aguantaba uno de los cristales con una especie de esparadrapo. Cuando coincidimos en el periódico, ella se encargaba de 'las centrales'. Cada día se topaba con algo que luego convertía en el principal reportaje del periódico. Había venido de Barcelona, siguiendo a su compi, que estaba en el gabinete de prensa del ayuntamiento y hacía críticas de cine para un diario que luego llegó a dirigir. Posiblemente volverá a dirigirlo, pero hoy eso no toca hablar de eso. La protagonista es hoy Mariló Suárez, 'la Suárez', 'la Praviana', que cumple años y a la que deseo lo mejor del mundo porque fue (y sigue siendo desde la distancia) mi amiga del alma.
Antes de dar el salto a Madrid, y ser la corresponsal política de Diario 16 e investigar el caso Brokerval e Inverbroker, la ví indagar de todo. Incluso una pretendida base secreta bajo la montaña de Mallorca y hasta una conspiración digna de Expediente X pero ambientada en Sóller. Dejó el 'Baleares' y se marchó a 'El Día', donde luego nos volvimos a encontrar y ahí siguió tejiéndose nuestra cadena de afecto. Una cadena que se fue manteniendo desde la distancia, primero cuando optó por la selva de Madrid (allí fui a verla alguna vez, como el día que presentó con Felipe González su biografía de Joaquín Almunia) y cuando más tarde se volvió a Asturias, desde donde ahora escribe. Hace un par de meses su hija (que, lo que son las cosas, ha decidido venirse a Mallorca como ella hace años) hizo de Mariló una magistral definición. 'Mi madre es que es una luchadora', dijo casi sin darse cuenta y sin saber que esas palabras son, sin duda, las que mejor dibujan la manera de ser de Mariló Suárez. Y feliz cumple, Suárez, que se me olvidaba.
domingo, 3 de noviembre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
Extra, extra: derecho a decidir
Asoma el 27 de octubre de 2013. Ocurre una vez cada tanto. Este domingo, por ejemplo. Ahora, cuando dentro de poco lleguen las dos de la madrugada, aconsejo estrenar un cuaderno, dejar una página en blanco y (en las siguientes) anotar todo lo que hagas y pienses hasta que sean las tres. A esa hora, y después de atrasar el reloj a las dos, habrá que repetir la operación: anotar todo lo que hagas y pienses hasta que vuelvan a ser las tres. Después, ya se puede dormir con total tranquilidad, hasta que amanezca. Lo interesante será comparar, a la luz del día, si pudiendo vivir dos veces la misma situación, habrás (o habremos) hecho lo mismo. Sólo un día al año, se tiene la suerte de vivir una segunda oportunidad. Ese es el verdadero derecho a decidir y hoy está en nuestras manos. Tenemos una hora más para cambiarlo todo. O para que todo siga igual.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Bauzá y los medios (una píldora)
La llegada al Gobierno del presidente Bauzá, después de las elecciones autonómicas de mayo de 2011, supuso un cambio radical en la relación que la Administración balear había mantenido con los medios de comunicación. Meses después, tras una de las remodelaciones del Ejecutivo, uno de los consellers supervivientes contó que el PP había llegado al Gobierno con la sensación de tener a todos los medios en contra. Y eso que no hacía demasiado (marzo de 2011) ‘La Gaceta’ había sacado una edición para Baleares y que su primer director terminaría ocupando un cargo por cuenta del recién estrenado poder. Incluso Antonio Alemany, después de romper con El Mundo, pasó brevemente por el aquel proyecto. Parecía un intento de la derecha mediática de buscar su espacio a la sombra de la Administración. Como si todavía fueran los años ochenta y noventa.
Después de que el PP consiguió la mayoría absoluta, había mucho interés por parte de las empresas periodísticas de las Islas en saber cómo se iba a resolver el relevo y si volverían los tiempos de Javier Mato, el artífice del primer Matas y de su enfermiza relación con los medios. Los años de Mato/Matas son imprescindibles a la hora de analizar política y medios de comunicación en las Islas y sus inicios ya se han descrito en este ‘blog’. Sorprendentemente, una vez en el Gobierno, Bauzá, optó por un perfil aparentemente bajo para lidiar con un sector que entraba en una fase convulsa. No hubo aproximaciones más o menos destacables a los medios escritos -a quienes el nuevo poder daba por perdidos en aquel momento-, y su primer movimiento fue para encauzar el rumbo de IB3, la televisión autonómica que Matas se había inventado en 2004 según aquella estrategia tan suya, y que tanto parecía divertirle, de convocar a los medios y endosarles un anuncio sorpresa. Fue llegar Bauzá y su equipo de comunicación y jugar otra vez esa carta. Aunque en circunstancias totalmente diferentes a las de su nacimiento.
Todavía ha pasado poco tiempo para entrar en detalles. Bastará recordar que, sin admitirlo públicamente, el Gobierno anterior al de Bauzá, el segundo de Antich, llegó a plantearse cerrar y volver a abrir la tele autonómica. Los consellers Albert Moragues y Carles Manera barajaron esa posibilidad que, finalmente, no se concretó. Posiblemente, porque los socialistas no tenían el control de IB3 en aquellos primeros momentos de su segundo mandato (2007-2011) y nunca llegaron a tenerlo del todo. Es lo que va de formar parte de un gobierno de pacto a un gobierno de mayoría absoluta. El PP sí llegó al gobierno con mayoría absoluta. Y no sólo al Govern de Balears. También la consiguió en tres de los cuatro consells y por eso pudo cerrar Televisió de Mallorca, que había escapado a su control tanto con UM como con el PSIB, y centrar su estrategia de comunicación en los medios audiovisuales. La sensación de que iban a tener a la prensa escrita en contra y que no supieran entonces cómo controlarla, que el relevo coincidiera con el peor momento de los medios (decenas, decenas, decenas y más decenas de periodistas se quedaron sin trabajo o empezaron a trabajar en condiciones laborales propias de otro siglo) y, fundamentalmente, que la crisis inaugurara un gobierno de recortes, llevaron a Bauzá a considerar los medios de comunicación como la última pieza de su acción de gobierno. 'Lo que sea pero sin que nos cueste un euro. Ya vendrán si quieren' parecía ser su máxima del momento. Esa fue la carta de ruta inicial del PP para lo que no fuera la tele y algunos proyectos audiovisuales. Incluso, seducido por la moda del momento, aquel poder autonómico llegó a imaginar que bastaban las redes sociales para vender su doctrina. Pero no se puede atribuir únicamente al PP la errática relación que el poder balear ha tenido con los medios. Hay ejemplos y nombres de épocas anteriores que también contribuyeron a lo que vino después. El análisis queda para otro día.
Después de que el PP consiguió la mayoría absoluta, había mucho interés por parte de las empresas periodísticas de las Islas en saber cómo se iba a resolver el relevo y si volverían los tiempos de Javier Mato, el artífice del primer Matas y de su enfermiza relación con los medios. Los años de Mato/Matas son imprescindibles a la hora de analizar política y medios de comunicación en las Islas y sus inicios ya se han descrito en este ‘blog’. Sorprendentemente, una vez en el Gobierno, Bauzá, optó por un perfil aparentemente bajo para lidiar con un sector que entraba en una fase convulsa. No hubo aproximaciones más o menos destacables a los medios escritos -a quienes el nuevo poder daba por perdidos en aquel momento-, y su primer movimiento fue para encauzar el rumbo de IB3, la televisión autonómica que Matas se había inventado en 2004 según aquella estrategia tan suya, y que tanto parecía divertirle, de convocar a los medios y endosarles un anuncio sorpresa. Fue llegar Bauzá y su equipo de comunicación y jugar otra vez esa carta. Aunque en circunstancias totalmente diferentes a las de su nacimiento.
Todavía ha pasado poco tiempo para entrar en detalles. Bastará recordar que, sin admitirlo públicamente, el Gobierno anterior al de Bauzá, el segundo de Antich, llegó a plantearse cerrar y volver a abrir la tele autonómica. Los consellers Albert Moragues y Carles Manera barajaron esa posibilidad que, finalmente, no se concretó. Posiblemente, porque los socialistas no tenían el control de IB3 en aquellos primeros momentos de su segundo mandato (2007-2011) y nunca llegaron a tenerlo del todo. Es lo que va de formar parte de un gobierno de pacto a un gobierno de mayoría absoluta. El PP sí llegó al gobierno con mayoría absoluta. Y no sólo al Govern de Balears. También la consiguió en tres de los cuatro consells y por eso pudo cerrar Televisió de Mallorca, que había escapado a su control tanto con UM como con el PSIB, y centrar su estrategia de comunicación en los medios audiovisuales. La sensación de que iban a tener a la prensa escrita en contra y que no supieran entonces cómo controlarla, que el relevo coincidiera con el peor momento de los medios (decenas, decenas, decenas y más decenas de periodistas se quedaron sin trabajo o empezaron a trabajar en condiciones laborales propias de otro siglo) y, fundamentalmente, que la crisis inaugurara un gobierno de recortes, llevaron a Bauzá a considerar los medios de comunicación como la última pieza de su acción de gobierno. 'Lo que sea pero sin que nos cueste un euro. Ya vendrán si quieren' parecía ser su máxima del momento. Esa fue la carta de ruta inicial del PP para lo que no fuera la tele y algunos proyectos audiovisuales. Incluso, seducido por la moda del momento, aquel poder autonómico llegó a imaginar que bastaban las redes sociales para vender su doctrina. Pero no se puede atribuir únicamente al PP la errática relación que el poder balear ha tenido con los medios. Hay ejemplos y nombres de épocas anteriores que también contribuyeron a lo que vino después. El análisis queda para otro día.
domingo, 11 de agosto de 2013
Atrapado en el espacio tiempo (Una reflexión desde el paréntesis)
Estoy convencido de que el 24 de julio de 2013, el día que viajé a Boquiñeni, me atrapó algo muy parecido a un bucle temporal que provocó una alteración en el espacio tiempo y deduzco que ahora habito en un universo paralelo, de los muchos posibles, que no es el mismo que dejé. Para entendernos: ‘Regreso al futuro II’ lo explica más o menos.
Esta no es una anotación como otras que ido guardando hasta ahora en esta ‘Caja de cosas’. Esta es una reflexión desde lo que yo creía un paréntesis en el que habitan letras minúsculas y juguetonas; como la ‘s’ en la que nunca sabes si vienes o vas, la ‘m’, que es como una montaña rusa o la ‘t’, sobre la que te puedes sentar y apoyar cómodamente la espalda mientras sacas la cabeza para ver lo que pasa fuera.
A la mínima que puedo, cada año por estas fechas, viajo en busca del tiempo perdido. Como escribió una vez Tomeu, mi Combray se llama Boquiñeni, pueblo aragonés de la ribera alta del Ebro que no tiene nada de especial, salvo que puede ser todo aquello que uno (o una) quiera que sea. Lo puedes llenar con lo que quieras y te puedes aburrir mortalmente o crearte un mundo propio en el que cualquier gesto o palabra te trae el recuerdo de otros o te prepara para nuevos descubrimientos. Cada año remuevo el tiempo pero temo que, esta vez, se me ha ido la mano y se ha producido una paradoja temporal con tantas idas y venidas adelante y atrás.
Muchas veces he dado la murga con mi afición por los viajes en el tiempo y quién sabe si la avería del avión que debía llevarnos a mi madre y a mí a Barcelona el 24 de julio de 2013 alteró el correcto discurrir del espacio-tiempo. La suspensión de aquel vuelo impidió conectar con el Ave a Zaragoza previsto para las 11 de la mañana. Llegamos tarde y hubo que coger un nuevo billete. Era mi primer viaje en Ave y todo sucedió el mismo día en que descarriló un tren de alta velocidad en Galicia. Aquel día, para más señas, Munar entró en la cárcel y su vida cambió. Demasiadas circunstancias cambiantes como para no relacionarlo todo con una alteración en el espacio tiempo.
Algo sucedió el 24 de julio de 2013, que modificó el devenir de los acontecimientos. Algunas consecuencias son de trascendencia pública, como que Bárcenas desapareciera de las portadas de los periódicos ante la tragedia de Galicia o que los medios locales tuvieran que informar, a la vez, de la suerte de Munar y del incendio en la Trapa, que se coló en los telediarios y en los medios de difusión estatal y también en el Heraldo y El Periódico de Aragón. Otras consecuencias son de ámbito privado, como que mi madre se fracturara un pie, ya de regreso, y que eso me haya llevado a ocupaciones que no habría tenido de haber vuelto al universo del que partí y no a uno alternativo.
Empezando a asomar la cabeza tras haber vivido encerrado en un paréntesis, los matices y claroscuros del periodismo son más que evidentes. Tanto en lo que cuentan los periódicos como en quienes los hacen. Anoto una novedad¸ que Pep María Aguiló (escritor de breverías y pequeñas historias que crecen mientras se van leyendo) publica ahora en DM. Tampoco eso era así cuando me metí en un paréntesis desde el que tuve ocasión de saludar a Cecilia, la ‘restauradora’ del Ecce Homo de Borja, convertida en estrella mediática.
Tengo bastante claro que el periódico al que regresaré en unos dìas no será el mismo del que me fui y que quienes nos dedicamos a esto del periodismo lloramos mucho pero, laboralmente, somos la mano de obra obediente que más interesa a un empresario en estos días de temores insuflados. Todo arranca (al menos eso era así antes de los acontecimientos que cambiaron su rumbo el 24 de julio) con la la obviedad esa convertida en una suerte de seña identitaria de que la profesión de periodista no es una profesión como las demás. Naturalmente que no lo es. Tampoco la de agricultor es una profesión como las demás. Del mismo modo que tampoco un electricista o un estibador portuario tienen una profesión como las demás. Ni la abogacía ni la medicina ni la enfermería son profesiones como las demás. Pero sólo quien se dedica al periodismo convierte una obviedad en un elemento trascendente. Desde el paréntesis se distingue claramente el error. Leyendo una monumental biografía de Goebbels, que he combinado con ‘Manual de socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes’ de George Bernard Shaw, me doy cuenta de que si Hitler volviera hoy, la mayoría social reaccionaría como en la época de la Alemania nazi: mirando para otro lado. La gran diferencia es que, de vez en cuando, podríamos lanzar twits o mensajes de Facebook a las redes. La movilización de la época actual se ejerce, más que nada, a través de los dedos de la mano y ante una pantalla del ordenador. Agrupémonos todos en la tecla final.
En fin: llegado a este punto me temo que ya estoy más fuera que dentro del paréntesis. Sólo me queda prometer de forma solemne que seguiré buscando otros, sorteando de la manera que sea, el resto de palabras desagradables, números, mayúsculas (sobre todo si se unen para formar siglas, que son las palabras más molestas) o frases hechas que me vaya encontrando por ahí hasta hallar acomodo en un nuevo paréntesis. Y fin del rollo (o más o menos)
sábado, 29 de junio de 2013
El mundo en los días de Basilio (un periodismo peculiar)
(............)
Sólo un domingo de 1993 no se publicó en Baleares el artículo que Pedro J. había escrito para la ocasión . Fue el primer domingo de Basilio Baltasar (Palma, 1955) en la dirección del periódico que, ese año, empezó a llamarse El Día del Mundo de Baleares. Se publicó el lunes en una página par. Los de coordinación con Madrid no entendían nada y fue la comidilla en la Redacción. ¿Pero que se ha creído éste que se atreve a levantar la Carta del Director? Basilio Baltasar la había ‘levantado’ (que es como se llama en el periodismo escrito al hecho de retirar en el último momento una pieza que iba a publicarse) para sustituirlo por su primer ‘óvalo’.
Llamábamos ‘el óvalo’, o ‘los óvalos’ a las cartas a toda página que (a raíz de aquella circunstancia ) Basilio Baltasar empezó a publicar los sábados con sus peculiares análisis de la realidad. Eran textos a toda página que envolvían una fotografía o una ilustración enmarcada en una especie de óvalo. Recuerdo varias; textos muy trabajados que pretendían ser la denuncia o el aldabonazo de la semana. Todo estaba muy cuidado, desde el titulo al párrafo final. Por ejemplo, un ‘Yo acuso’ en que aprovechaba las mismas palabras que Zola utilizó en el ‘caso Dreyfus’, para cargar contra quienes, desde la clase política, no ponían trabas a la venta de tierras de Mallorca a extranjeros. Fue una de sus principales ‘apuestas informativas’ (que es como llamamos a las obsesiones en periodismo).
El primer artículo del nuevo director no se publicó como ‘óvalo' sino con formato de editorial. Era 27 de enero de 1993. Se titulaba ‘En la Isla de las voces’, arrancaba en portada y empezaba así: “Yerra quien se precia de conocer el mundo. Yerra quien pretenda dominarlo. Se equivoca quien alberga ilusiones de poder perpetuo”. Era el típico artículo (¡cuántos habré visto!) de inicio de nueva etapa y dedicado a definir un punto de partida y enmarcar compromisos. Un editorial en que también podía leerse lo siguiente: “Un atropellado exceso de marketing institucional ha confundido los valores de una sociedad que debe quererse a sí misma por encima de todas las cosas. La sociedad ha cedido, por abulia, indiferencia o ingenuidad, a abstractas instancias administrativas, voces, gestos, poder. Esta renuncia voluntaria (nuestra ha sido la culpa de esta flagrante omisión) ha permitido una Administración arrogante dispuesta a usurpar y concentrar competencias que una sociedad sana y justa debe recuperar, ejercer o disolver”.
Situémonos. Estamos hablando de 1993, los años de la bonanza, del todo vale, acabábamos de dejar los ochenta, hacía apenas diez años que Felipe gobernaba y el poder político autonómico de derechas vivía cómodamente instalado después de una ‘modélica transición’ en la que, sí, habíamos estrenado libertad pero también habíamos heredado el modo de operar de la dictadura. Veinte años después, a la vista de lo que ha venido luego y en plena era de agotamiento, quizá aquel editorial de entonces se entienda mejor hoy en estos tiempos de la sociedad indignada
Así, con estos mimbres y después de la ruptura de Rey Sol SA (la empresa de Barceló) con Información y Prensa, SA, que editaba Diario 16, nacía El Día del Mundo. La empresa de Diario 16 reaccionó rápido. Un día antes de que saliera a la calle El Día del Mundo, ya estaba en los quioscos el nuevo Diario 16 de Baleares que, con el tiempo, dirigiría Antonio Alemany.
Fernando Reinlein, director adjunto de Diario 16, militar represaliado por haber formado parte en 1974 de la Unión Militar Democrática (UMD), aquel movimiento que emuló al de los 'capitanes de Abril' portugués y a quien llamábamos ‘el capi’, fue el artífice de aquella gesta. De la noche a la mañana consiguió sacar una edición que llevaba encartada un suplemento para las Islas. Al ‘Capi’ le conocíamos bien en Palma. A él y a quienes, como mi amigas Mariló Suárez o Yolanda Garisoaín vinieron con él para ‘Volver a empezar’, que fue como tituló su artículo el 26 de enero de 1993. ¡Qué recuerdos!
(.....................)
Muchas veces he pensado en El Día del Mundo de Basilio Baltasar. Supongo que en la vorágine de medios de hoy en día, en la era de los tuits y retuits, de las informaciones inmediatas, de los digitales y de la precariedad laboral, no tendría posibilidad de supervivencia ya que un medio así no se entiende si no es de calidad y la calidad sólo se consigue con personal bien pagado. El Día del Mundo de Basilio Baltasar vendría a ser como esa idealizada , pero quizá inexistente, La 2 de TVE a la que volvemos la mirada cuando queremos hacer una pausa pero que, únicamente, puede existir de la mano de otra. En aquel paréntesis, El Día del Mundo fue un periódico ‘de autor’ alabado por personas tan diferentes como Joan Pericàs (Obra Completa, Sloper, Palma 2011), gran amigo que murió muy joven y que jugó un papel destacado en el proyecto, o Miquel Segura , que definió esa época como ‘una de las etapas más libres del periódico’ (Francesc Gost, ‘Miquel Segura.La derrota i la mel’. Lleonard Muntaner, Editor, Palma 1999).
Lo primero que hizo Basilio Baltasar cuando llegó al periódico fue decir que estaba de paso. Tirando del ovillo de la Universidad y de la gestión de Nadal Batle alcanzó a las vísperas de la caída de Cañellas; inicio una cruzada contra la venta de tierras a capitales extranjeros y llenó sus páginas de ecologistas y ‘verdes’. Una vez, creo que de forma totalmente injustificada, cargó contra el GOB que es el referente del ecologismo balear. Vino con una idea en la cabeza que, a la larga, terminaría por no ser compatible ni con la propiedad del periódico en las Islas ni con el estilo más combativo que reclamaba El Mundo en Madrid. Se iba a la part forana de Mallorca, que es como llamamos en la Isla a los municipios que no son Palma, a dar conferencias de presentación del periódico que dejaban sin habla a quienes lo escuchaban. Más que nada, porque no le entendían. Recuerdo a un alcalde que, tras la presentación de rigor, dijo algo así como ‘Bueno, después de lo que ha dicho, tengo poco más que añadir’. Digamos que, con todos sus claroscuros, tuvo algo de Marqués de Esquilache intentando convencer a la sociedad española del 1760 de las ventajas de la Ilustración. Recuerdo un titular que se le pasó en el periódico y que luego puso como ejemplo de lenguaje incorrecto: 'Rescatadas dos mujeres solas en una barca'. Explicaba que si hablábamos de dos, y tratándose de mujeres, no cabía anotar 'solas'. Años después, todavía hay gente que llama El Día del Mundo a El Mundo de Baleares.
martes, 11 de junio de 2013
Cañellas: "Yo no gobierno con periódicos"
No es habitual que un presidente balear reflexione largo y tendido sobre poder político y medios de comunicación. Gabriel Cañellas lo hizo: el año anterior a su caída y ante el congreso nacional de la Asociación de Editores Españoles que, en 1994, se celebró en Mallorca. Se admiten apuestas sobre quién redactó aquel largo discurso, pero de lo que no cabe ninguna duda es que le sirvió para dejar caer algunas de las claves personales que marcaron su mandato. Por ejemplo: la diferencia que establecía entre ‘opinión pública’ y 'opinión publicada'. Gabriel Cañellas, el mismo que una vez preguntó a un periodista ‘¿es que no sabes quién te paga?’, dijo ante el congreso de los editores que "los medios de comunicación son un buen vehículo para que la opinión pública pueda expresarse, pero sería una presunción y un peligro de totalitarismo querer identificar cada medio de comunicación con la opinión pública en mayúsculas”.
Tenía razón pero, posiblemente, no podía imaginar el primer presidente de Baleares que meses después iba a vivir su caída en una suerte de aquelarre mediático en el que no faltó nadie. Ni de Baleares ni de fuera de Baleares, ni medios escritos ni audiovisuales, ni los que le apoyaban contra viento y marea ni quienes le cuestionaron en algún momento. El día que se cuente, con detalle, todo lo que pasó aquellas semanas habrá que atender con especial interés lo que se oyó en ‘las tertulias de radio’. Todavía no se habían popularizado las de la tele y nadie había oído hablar aún de las tedetés ni de sus voces desabridas pero ya se pudo comprobar (como luego iba a ocurrir en 1999, cuando el PP perdió el poder) que la falta de rigor y el desconocimiento de la realidad se impusieron sobre cualquier otra consideración. Pero aún había que dejar pasar algún tiempo. Para entonces, cuando Cañellas habló ante patrones de las principales empresas de comunicación de España, Baleares vivía aún a su ritmo y Cañellas, a finales de 1994, todavía pudo decir: “Aunque algunos no lo crean, yo también leo periódicos. Sin embargo, les de he confesar que no gobierno con ellos’.
Tenía razón pero, posiblemente, no podía imaginar el primer presidente de Baleares que meses después iba a vivir su caída en una suerte de aquelarre mediático en el que no faltó nadie. Ni de Baleares ni de fuera de Baleares, ni medios escritos ni audiovisuales, ni los que le apoyaban contra viento y marea ni quienes le cuestionaron en algún momento. El día que se cuente, con detalle, todo lo que pasó aquellas semanas habrá que atender con especial interés lo que se oyó en ‘las tertulias de radio’. Todavía no se habían popularizado las de la tele y nadie había oído hablar aún de las tedetés ni de sus voces desabridas pero ya se pudo comprobar (como luego iba a ocurrir en 1999, cuando el PP perdió el poder) que la falta de rigor y el desconocimiento de la realidad se impusieron sobre cualquier otra consideración. Pero aún había que dejar pasar algún tiempo. Para entonces, cuando Cañellas habló ante patrones de las principales empresas de comunicación de España, Baleares vivía aún a su ritmo y Cañellas, a finales de 1994, todavía pudo decir: “Aunque algunos no lo crean, yo también leo periódicos. Sin embargo, les de he confesar que no gobierno con ellos’.
¿Por qué cayó Cañellas y por qué los medios tuvieron un protagonismo tan destacado?
Al fin, Cañellas se va
Yo, aun no trabajaba en Ultima Hora cuando leí aquel titular: ,"Al fin, Cañellas se va".
Yo, aun no trabajaba en Ultima Hora cuando leí aquel titular: ,"Al fin, Cañellas se va".
El 18 de julio de 1995, el diario Ultima Hora publicaba en su portada ese titular a toda página. Aquel titular no era una primicia. En realidad, hacía ya varios días y varias semanas que estaba suficientemente claro que Gabriel Cañellas, presidente de la Comunidad Autónoma desde 1983 y que unos meses antes había ganado sus últimas elecciones, se iba. Lo sorprendente de aquel titular, con una coma impresa que nadie respetó al leer, no era tanto que el presidente del Govern hubiera renunciado a su cargo, como las dos palabras mágicas que el periódico de mayor venta en las Islas utilizaba para enmarcar la noticia del día. Y del año. Y de la década: "Al fin".
Los titulares de los medios informativos escritos no son nunca inocentes ni gratuitos. Los titulares de los periódicos, sobre todo los que hacen referencia a grandes historias -y la dimisión de Gabriel Cañellas lo era- dicen más de lo que parecen significar a primera vista. Aquel "Al fin Cañellas se va" (ignoremos la coma) era más que un editorial. Era el reconocimiento oficial del final de una época. Tras ese grito de papel se escondía una liberación. Hacía años que todos los medios de comunicación de las Islas, y no sólo sus periodistas, esperaban el momento de poder titular así, de poder gritar "Al fin".
Los titulares de los medios informativos escritos no son nunca inocentes ni gratuitos. Los titulares de los periódicos, sobre todo los que hacen referencia a grandes historias -y la dimisión de Gabriel Cañellas lo era- dicen más de lo que parecen significar a primera vista. Aquel "Al fin Cañellas se va" (ignoremos la coma) era más que un editorial. Era el reconocimiento oficial del final de una época. Tras ese grito de papel se escondía una liberación. Hacía años que todos los medios de comunicación de las Islas, y no sólo sus periodistas, esperaban el momento de poder titular así, de poder gritar "Al fin".
En la España de 1995, el Partido Popular de José María Aznar se preparaba para ganar las elecciones que se celebrarían un año después. Durante mucho tiempo, el Partido Popular había puesto a Baleares y a Cañellas como modelo de gobierno. Después de la debacle de la UCD, en octubre del 82, y cuando nadie daba un duro de la época por él (ni siquiera en su propio partido) se hizo con la presidencia del Gobierno Autónomo en las primeras elecciones. Y eso, que su primera experiencia en una carrera electoral democrática no había sido especialmente brillante: ni siquiera logró ser elegido concejal. Aquel hombre que luego se convertiría en referente de toda una época acudía personalmente a los periódicos en su primera campaña en busca de una entrevista, en busca de su pedazo de papel. Quién le iba a decir que tendría los medios a sus pies. Y, sobre todo, quién le iba a decir que le despedirían diciéndole poco menos que ya era hora, vete ya.
(........................)
Durante los años que Cañellas presidió Baleares (1983-1995) muy poca gente en la cúpula nacional del partido dio importancia a las denuncias sobre corrupción que, de forrma más o menos espaciada, se colaban entre informaciones condescendientes. Bastará recordar que a la vez que presidía la Comunidad Autónoma, de las Islas Baleares, era presidente de una fundación privada que también se llamaba Islas Baleares. Era la Fundació Illes Balears, financiada por hoteleros, cajas de ahorro, proveedores y concesionarios del gobierno, grupos publicitarios y, lógicamente, los propietarios de los medios de comunicación, entre ellos El Día de Baleares. Precisamente, ese periódico que en 1981 fundaron , entre otros, el hotelero Barceló y el empresario ibicenco y dirigente del Partido Popular Abel Matutes iba a representar un papel decisivo en la forzada dimisión de Cañellas. El Día, pese a las declaraciones de intenciones y a los principios fundacionales había nacido básicamente como periódico afín al Partido Popular, entonces AP, y a los intereses económicos de sus fundadores. Los llamados ' medios afines' son los que finalmente terminan por poner en evidencia a quienes han creído defender. Tanto en Baleares como en el resto del Estado. Ha pasado antes y, seguramente, seguirá pasando.
Nadal Batle y El Día del Mundo
Nadal Batle y El Día del Mundo
El Día, que desde 1993 salía a la calle con la cabecera El Día del Mundo (por un acuerdo de coedición con la empresa editora de El Mundo que poco después daría paso a un cambio de acciones) había iniciado una serie de informaciones sobre una de las instituciones intocables para la mayoría de los medios de comunicación: la Universidad y, más concretamente, sobre su equipo dirigente. Izquierda y derecha, el poder político y el poder económico balear, el Gobierno de derechas pero también la oposición socialista y, sobre todo, la nacionalista, cerraban los ojos ante la gestión de un equipo rector dirigido por un nacionalista, Nadal Batle (Felanitx,1945-Palma, 1997) en la que los negocios públicos y privados se confundían. Curiosamente, tanto el presidente arcaico de derechas (Cañellas) como el rector progre nacionalista aparentaban reírse mutuamente uno del otro. Aunque, en teoría poco les unía (si se exceptúa su origen mallorquín y que ambos representaban al poder), los dos tenían una batería de fieles dispuestos a regalarles los oídos. Los dos resultaban sumamente graciosos para sus seguidores y todos querían estar a bien con ellos.
Como otras tantas instituciones y particulares de las Islas, el equipo rector de la Universidad había recurrido a una agencia de valores, Brokerval, para dar rentabilidad a su dinero, es decir para especular. Brokerval no fue sino el anticipo balear del PP de lo que luego sería Gescartera y otros episodios que serían utilizados para facilitar la primera mayoría de Aznar.
Vanagloriarse de las exclusivas parece que va con el sueldo de los periodistas. Posiblemente los cuatro periódicos de información general diaria que se publicaban entonces en las Islas estén convencidos de que gracias a sus respectivas investigaciones estalló el Caso Brokerval y el Caso Túnel de Sóller que, poco después, arrastraría al presidente balear. Lo que sí parece claro es que El Día (precisamente por ser el periódico de la derecha más identificada con el PP) jugó un papel relevante en los acontecimientos que llevaron a la caída de Cañellas y a que se perdiera el miedo a romper todo aquel entramado que aún depararía jugosos capítulos que todavía se están escribiendo en 2013.
Vanagloriarse de las exclusivas parece que va con el sueldo de los periodistas. Posiblemente los cuatro periódicos de información general diaria que se publicaban entonces en las Islas estén convencidos de que gracias a sus respectivas investigaciones estalló el Caso Brokerval y el Caso Túnel de Sóller que, poco después, arrastraría al presidente balear. Lo que sí parece claro es que El Día (precisamente por ser el periódico de la derecha más identificada con el PP) jugó un papel relevante en los acontecimientos que llevaron a la caída de Cañellas y a que se perdiera el miedo a romper todo aquel entramado que aún depararía jugosos capítulos que todavía se están escribiendo en 2013.
Si en un primer momento la línea de El Día del Mundo, dirigido entonces por el editor Basilio Baltasar, fue centrar sus pesquisas en la universidad, su relación con la Caja de Ahorros de Baleares (cuya marca comercial es sa Nostra, "la nuestra", en mallorquín) y la comercialización de los ordenadores Mackintoshs, tras la marcha de éste, la investigación se volvió con toda su intensidad hacia el PP. El periodista Joan Pericàs (1960-2010) dejó descrita en un libro que sólo se publico tras su muerte (Obra Completa, Sloper, 2011) aquella época de ilusiones. Pericàs describe de forma admirable las sensaciones que se vivían en el El Día del Mundo cuando Basilio Baltasar consiguió, por un breve tiempo, crear 'un periódico de autor' que nada tenía que ver con el que se fundó para defender los intereses de AP y con el que años después pasaría a dirigir Eduardo Inda. El paréntesis de Basilio Baltasar merece un capítulo aparte de la crónica periodística, un capítulo que irá en línea con lo que dejó escrito Pericàs.
En aquella época, al periódico que estaba a punto de pasar a denominarse El Mundo-El Día de Baleares, le convenía un cambio de estrategia: Cañellas ya no vendía y, encima, era un obstáculo para el ascenso de Aznar a La Moncloa, que se concretaría meses meses después aunque no con una mayoría tan amplia como la que imaginaban. A El Mundo de Pedro J.Ramirez -abanderado de la denuncia de la corrupción en los años del felipismo- le interesaba entonces denunciar algún caso de corrupción de la derecha y la red organizada e institucionalizada desde el Partido Popular de Baleares estaba a punto de caramelo. Estaba claro entonces que Aznar quería predicar con el ejemplo y que antes de llegar a La Moncloa era preciso que rodara alguna cabeza.
Llega Fidalgo
Fue así como aquel hombre de Bunyola, que presumía de payés sin serlo y al que le gustaba pasar por ignorante (también sin serlo) se cruzó en el camino de Aznar. Pero todo aquello, y lo que vino después, no se podía prever cuando Cañellas pontificaba ante los editores de prensa y daba lecciones sobre el papel de los medios. En 1995, Cañellas y su política -o su "no política" como siempre ha mantenido otro periodista que ha ejercido gran influencia en la sociedad mallorquina y que pasó de ser su consejero a su acérrimo enemigo, Antonio Alemany- habían comenzado a incomodar ya a sus máximos beneficiarios. Los tiempos estaban cambiando y la denuncia del caciquismo que, todavía en la primera mitad de los noventa del siglo XX seguía intacta, no podía quedarse atrás.
En aquella época, al periódico que estaba a punto de pasar a denominarse El Mundo-El Día de Baleares, le convenía un cambio de estrategia: Cañellas ya no vendía y, encima, era un obstáculo para el ascenso de Aznar a La Moncloa, que se concretaría meses meses después aunque no con una mayoría tan amplia como la que imaginaban. A El Mundo de Pedro J.Ramirez -abanderado de la denuncia de la corrupción en los años del felipismo- le interesaba entonces denunciar algún caso de corrupción de la derecha y la red organizada e institucionalizada desde el Partido Popular de Baleares estaba a punto de caramelo. Estaba claro entonces que Aznar quería predicar con el ejemplo y que antes de llegar a La Moncloa era preciso que rodara alguna cabeza.
Llega Fidalgo
Fue así como aquel hombre de Bunyola, que presumía de payés sin serlo y al que le gustaba pasar por ignorante (también sin serlo) se cruzó en el camino de Aznar. Pero todo aquello, y lo que vino después, no se podía prever cuando Cañellas pontificaba ante los editores de prensa y daba lecciones sobre el papel de los medios. En 1995, Cañellas y su política -o su "no política" como siempre ha mantenido otro periodista que ha ejercido gran influencia en la sociedad mallorquina y que pasó de ser su consejero a su acérrimo enemigo, Antonio Alemany- habían comenzado a incomodar ya a sus máximos beneficiarios. Los tiempos estaban cambiando y la denuncia del caciquismo que, todavía en la primera mitad de los noventa del siglo XX seguía intacta, no podía quedarse atrás.
Todos los periódicos de las islas apostaron claramente por el cambio, por el relevo en la presidencia. Incluso El Día del Mundo. Bien es cierto que, por entonces, parecía que la simple sustitución del fundador del partido iba a ser suficiente. Era la estrategia del PP y también de los grupos empresariales y los grupos de poder que habían empezado a ocupar las páginas de los periódicos por el caso Brokerval. En Baleares todos se conocen pero nadie tenía intención de tirar de la manta. Y menos de cambiar de manta. Era suficiente, en 1995, con darle la vuelta y que todo quedara en casa.
La llegada de un nuevo director al periódico tuvo que ver mucho en en la "caída" de Cañellas. Luis F. Fidalgo, uno de los periodistas que acompañaron a Pedro J. Ramírez en el lanzamiento de El Mundo (1989) fue decisiva para convertir el caso Brokerval, que se destapó en la etapa de Basilio Baltasar y sus informaciones sobre la Universidad, en una cuestión básicamente política que ponía en cuestión los cimientos del cañellismo. Las instrucciones con las que llegaba Fidalgo, las ganas de la Redacción de Baleares en trasladar a las Islas la estrategia estatal de El Mundo (el blindaje de la Banca March sobre Bon Sosec no se publicó claramente en letra de molde hasta que Fidalgo asumió la dirección; la Banca March era una de las instituciones innombrales) y el deseo de protagonismo de algún político del PP sirvieron para que unas informaciones que si bien eran conocidas en las Islas, sólo habían tenido difusión nacional a través del diario El País ("eres de El País, voy a poner cara de corrupto", decía Cañellas cuando veía a un fotógrafo de ese periódico, según ha contado su corresponsal en Baleares, Andreu Manresa), fueran de boca en boca en las tertulias radiofónicas. Diarios como El País, El Periódico o La Vanguardia enviaron corresponsales especiales a Baleares y El Mundo de Pedro J. dio especial relevancia al caso de Baleares. Cuando en una sesión del Congreso, González echó en cara al entonces líder de la oposición, José María Aznar, lo que pasaba en las Islas y éste le respondió que actuaría con todas las consecuencias, estaba claro que Cañellas se había vuelto vulnerable. Hasta un exconseller de Cañellas se fue a la Redacción de El Día a contar que ' lo de Baleares' se iba a investigar caíga quien caiga. Fue portada.
A "los de Madrid" el caso Sóller y el caso Brokerval les parecía un filón. No entedían bien de que se trataba pero eran asuntos con los ingredientes de casos típicos de corrupcción tan en boga en la época. Toda la prensa entró al trapo. Para los medios más identificados con el Gobierno socialista, se trataba de poner en evidencia que allá donde gobernaba el PP, y pese al discurso regeneracionista de Aznar, la corrupción de los populares era igual o mayor que la de los socialistas. Para los medios que querían que Aznar fuera presidente, el caso balear debía ser utilizado como el definitivo trampolín. El candidato del PP tenía que cortar por lo sano y jubilar a Cañellas. Solo quedaba que un Informe Semanal de la televisión pública, se ocupara del caso. El ciclo quedaba prácticamente cerrado.
(Años después, lo que son las cosas, Cañellas optaría por ir a un programa de la Ser Mallorca para hablar de aquellos días en los que se vio forzado a dimitir. Y allí explicaría a Marisol Ramírez que el principal reproche que le hizo Aznar fue que había perdido la batalla informativa. El mismo Cañellas que, en 1994, presumía de gobernar sin periódicos. Otro presidente balear, 17 años después, también llegó al Gobierno con la idea de gobernar sin periódicos. Al menos con la idea de cambiar la relación entre poder político y medios de comunicación que habían mantenido Jaume Matas y Francesc Antich. Se llamaba José Ramón Bauzá. Pero esa es otra historia)
A "los de Madrid" el caso Sóller y el caso Brokerval les parecía un filón. No entedían bien de que se trataba pero eran asuntos con los ingredientes de casos típicos de corrupcción tan en boga en la época. Toda la prensa entró al trapo. Para los medios más identificados con el Gobierno socialista, se trataba de poner en evidencia que allá donde gobernaba el PP, y pese al discurso regeneracionista de Aznar, la corrupción de los populares era igual o mayor que la de los socialistas. Para los medios que querían que Aznar fuera presidente, el caso balear debía ser utilizado como el definitivo trampolín. El candidato del PP tenía que cortar por lo sano y jubilar a Cañellas. Solo quedaba que un Informe Semanal de la televisión pública, se ocupara del caso. El ciclo quedaba prácticamente cerrado.
(Años después, lo que son las cosas, Cañellas optaría por ir a un programa de la Ser Mallorca para hablar de aquellos días en los que se vio forzado a dimitir. Y allí explicaría a Marisol Ramírez que el principal reproche que le hizo Aznar fue que había perdido la batalla informativa. El mismo Cañellas que, en 1994, presumía de gobernar sin periódicos. Otro presidente balear, 17 años después, también llegó al Gobierno con la idea de gobernar sin periódicos. Al menos con la idea de cambiar la relación entre poder político y medios de comunicación que habían mantenido Jaume Matas y Francesc Antich. Se llamaba José Ramón Bauzá. Pero esa es otra historia)
miércoles, 22 de mayo de 2013
'Señoras y Señoras'
Se llamaba 'Señoras y Señoras'. Fue el primer programa feminista que pudo oirse en la radio de las Islas, allá por la segunda mitad de los años 70, antes de las primeras elecciones. Se emitió en Radio Mallorca, que estos días anda de cumpleaños. Estaba hecho por feministas como Leonor Taboada, Jimena Jiménez, Malén Cirerol y otras más. Se hacían llamar 'Colectivo Pelvis' y dieron mucho que hablar esos años. Las cuñas publicitarias de aquel programa son hoy inimaginables en estos tiempos de vuelta atrás en las costumbres. Lo patrocinaba una empresa de electrodomésticos, AEG, pero las creadoras del programa supieron ponerle imaginación y hallar complicidades en el mundo de la publicidad. También eso forma parte de la historia, de esa historia que no hay que dejar perder en estos tiemposde mudanza y de cierre de cabeceras como la del 'Balears' (continuador del 'Baleares') que hoy ha salido a la calle por última vez en su versión impresa. Radio Mallorca cumple años y el 'Baleares desaparece después de 74. Contrastes.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Regreso al planeta de los simios
Estamos en vísperas del cuerpo a cuerpo. Después de que un inmigrante sin tarjeta sanitaria muriera en Baleares de tuberculosis tras un laberíntico peregrinar por los servicios de salud de Mallorca, sólo cabe la intransigencia o la rebelión. O reconocemos de una vez que los monos ya están entre nosotros y les paramos los pies o ya sabemos qué nos espera cuando lleguemos a la playa. Primero nos engatusaron, se aprovecharon de nuestras debilidades y hasta les reímos las gracias. Sin darnos cuenta, y ante nuestras narices, empezaron a cambiar el sistema de arriba abajo. Pero ha llegado la hora de decir basta. Estamos a punto de culminar el viaje del astonauta Goeoge Taylor pero sin subirnos a una nave espacial. O nos levantamos y nos preparamos para el cuerpo a cuerpo o llegaremos a la playa y lo que veremos no nos gustará nada. Lo que tuvimos alguna vez será ya una ruina y sólo nos quedará agachar la cabeza y gritar 'Qué habéis hecho, os maldigo a todos'. Eso sí: Mirándonos al espejo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)